¿Qué tiene que tener un abono para rosales?

phTengo varios abonos para escoger, ¿cuál de ellos me sirve para un rosal?

A continuación os cito una traducción libre de un texto que habla de una forma muy clara acerca del abonado de las plantas. El texto original está dirigido al cultivo de bonsais en maceta, aunque podemos aplicarlo igualmente al cultivo de los rosales (ya que los cuidados van a ser muy similares si exceptuamos las técnicas propias que se utilizan en los bonsais como el alambrado, los defoliados, los pinzados, etc.)

Introducción.

La necesidad y la acción del abono sobre un rosal no es distinta a la que se produce sobre cualquier otra planta, ya crezca en una maceta o se cultive en el suelo. Los efectos de crecimiento que vemos en un rosal y en cualquier otra planta se deben a la temperatura, la luz, las sales, el sustrato, la poda, el riego, y el espacio para las raíces. Y todo esto tiene su analogía en la naturaleza. En este artículo trataré de explicar el papel del abono en el crecimiento de una planta en maceta y trataré de disipar algunos mitos comunes.

El papel del abono en el crecimiento de una planta.

Al abono se le llama normalmente “el alimento” de las plantas. Sin embargo, este concepto es un tanto pobre ya que el verdadero alimento para plantas es el dióxido de carbono y el agua. Estos dos materiales, mediante la adición de luz solar, son convertidos en azúcares e hidratos de carbono los cuales conforman la alimentación real de la planta.

El abono es mucho más análogo a las vitaminas. El nitrógeno, el fósforo, el potasio, y los microelementos contenidos en el abono son necesarios en los vegetales para la división celular y los procesos enzimáticos que permiten proceder de forma natural a la fotosíntesis y al crecimiento. La cantidad de estos elementos que una planta invierte en su crecimiento realmente es muy pequeña, y componen un mínimo porcentaje del peso de su tejido seco.

El nitrógeno (N) es en parte responsable del color verde de las hojas y la elongación y cantidad de nuevo crecimiento. Esto afecta al tamaño de las hojas y a la longitud de los entrenudos. Además es necesario para la división de las células y la fabricación de proteínas.

El fósforo (P) es necesario para la división celular y es un elemento necesario en el ADN, el ARN y las sustancias grasas (como por ejemplo son los aceites esenciales que formarán el perfume de las rosas). También hace que las hojas de la planta sean verdes oscuras, favorece el crecimiento de la raíz y la floración.

El potasio (K) activa algunas enzimas de las células. Una deficiencia del mismo puede conducir a una clorosis de los bordes de la hoja.

Cómo adquieren el abono las plantas.

Las plantas en la naturaleza toman el abono en pequeñas cantidades que obtienen del suelo y del agua. El Fósforo y el Potasio al ser elementos minerales también son liberados por algunos tipos de roca. El nitrógeno, sin embargo, es un gas en el aire que puede ser ‘fijado’ o convertido en una forma soluble por la acción de algunos microorganismos.

El principal método de absorción de abono por parte de las plantas es por medio de las raíces. El agua en el suelo crea una disolución que contiene los citados elementos (NPK) además de los otros elementos necesarios. Las raíces absorben esta solución por ósmosis, atrayendo la solución de suelo que tiene una menor concentración a través de su membrana y la pasa hacia el interior de planta que contiene una solución más concentrada en sus células. Mediante este proceso la planta puede bombear esta disolución a grandes distancias, por ejemplo en el caso de Sequoyas, el agua es bombeada a 300 pies de alto.

Las plantas también pueden tomar el abono por las hojas, sin embargo este método de abonado está sobrevalorado ya que como se ha dicho, el proceso principal de la absorción es por las raíces. Aun así, es cierto que el abonado foliar puede ser beneficioso para un número limitado de carencias nutritivas como la carencia de calcio.

Cuando abonamos las plantas lo que hacemos es proveerlas de una disolución artificial de sales en el suelo. Fabricamos esta solución con las sales del abono disueltas en el agua o extendiendo abono sólido sobre el sustrato. En cualquiera de los casos, las sustancias nutritivas terminan siendo absorbidas por las raíces.

¿Por qué tenemos que abonar nuestras plantas si la naturaleza no lo hace? La respuesta a esto está en los sustratos que usamos para el cultivo en maceta, que son en la práctica unos sustratos poco naturales. En la naturaleza, las plantas pueden tolerar suelos que son de granulometría muchísimo más fina (más pesados) que aquellas que tenemos en maceta. Esto es así porque la mecánica de drenaje y aireación es diferente para las macetas y para la tierra natural.

Los suelos pesados son mucho mejores para conservar el abono, por tanto serán necesarias cantidades de abono mucho más pequeñas puesto que sustrato retendrá más el abono. Las plantas cultivadas en maceta requieren, por el contrario, que el sustrato sea muchísimo más poroso para asegurar el drenaje apropiado y la correcta aireación. Estos suelos ‘ligeros y porosos’ son por el contrario deficientes para conservar sustancias nutritivas. Además, hay que tener en cuenta también el factor restrictivo del volumen de suelo en una maceta, ya que al haber menor cantidad de sustrato también hay menor cantidad de abono acumulado y por tanto se consume antes.

En este ambiente totalmente artificial de cultivo en maceta es necesario por tanto proporcionar una adición regular de abono a la mezcla del suelo para mantener la salud y el crecimiento de la planta.

¿Cuánto deberíamos abonar?

Los abonos están cuidadosamente diseñados para proporcionar un nivel óptimo de sales en el suelo cuando se usa según las indicaciones. No se deben usar una mayor o menor cantidad que la recomendada.

Análisis de la etiqueta.

Todos los abonos fabricados deben contener un análisis de su composicion en la etiqueta. Tres números grandes por lo general serán prominentes sobre el frente del paquete. Esto es el análisis NPK. Es habitual encontrarlos en el formato 15-15-15, 20-20-20, 8-6-9, etc… Estos números son el porcentaje en peso de N-P-K, (nitrógeno, fósforo, y potasio) contenido en el abono.

¿Un abono 20-20-20 es dos veces mejor que uno 10-10-10?
No. El modo de empleo y la dosis recomendada tiene en cuenta las diferencias de los porcentajes de peso seco. En otras palabras, se usará la mitad de abono 20-20-20 por litro de solución que de abono 10-10-10.

Cuando todos los números de la composición son iguales (5-5-5, 8-8-8, 17-17-17) se le llama “abono equilibrado” y para la mayor parte de objetivos, este tipo de abono garantizará la salud de la planta y su crecimiento.

Los abonos con números desiguales como 10-52-10 (en este caso alta concentración de fósforo) son abonos especiales. Éste en particular al tener una mayor concentración de Fósforo que de Nitrógeno sería un abono adecuado para nuevos trasplantes y para la producción de flor.

Al dorso del paquete normalmente habrá un análisis completo de todo el conjunto, y seguramente incluirá los microelementos.

También es usual que revele la fuente y la forma de los elementos. El nitrógeno será catalogado por formas de ‘amoniacal’ y/o ‘nítrico’. En climas calurosos hay poca diferencia en cual sea la forma predominante del nitrógeno en el abono. Las formas nítricas del abono son utilizadas un poco más rápidamente por la planta, pero la diferencia es sólo una cuestión de días. Sin embargo en climas o temporadas frías, es preferible utilizar formas nítricas ya que serán absorbidos y utilizadas más fácilmente que las amoniacales.

Cuándo abonar.

Este punto normalmente es sujeto de bastante controversia. La creencia convencional dice que se debe abonar cuando las plantas están en crecimiento activo. Este periodo va generalmente desde la apertura de los brotes en primavera hasta avanzado el verano. La discusión está en que la alimentación durante la caída de las hojas y a principios del invierno con abonos altos en nitrógeno forzará una brotación temprana que morirá por culpa de las heladas. Aunque parece que esto es un mito.

Las plantas comienzan a generar brotes de mediados a finales del verano, y el nitrógeno abastece de combustible al nuevo crecimiento que ha empezado a desarrollarse, pero no juega ningún papel en la iniciación de la apertura de los brotes, ya que este hecho está relacionado únicamente con la duración de los días. La planta adquiere robustez (acumula azúcares) durante la bajada de temperatura y esta robustez en realidad puede ser mejorada abonando de forma regular con abonos que tengan niveles equilibrados de nitrógeno. Por este motivo no hay ninguna razón para no seguir con un abono equilibrado durante la caída de la hoja y a principios del invierno.

Mientras la temperatura de suelo esté por encima de 12-13ºC el rosal seguirá absorbiendo, y almacenando nitrógeno, fósforo y potasio y mientras tenga hojas además lo procesará y lo convertirá en azúcares. Este almacenaje de abono por la planta juega un papel muy importante en el abastecimiento de combustible del nuevo crecimiento a principios de la primavera cuando las temperaturas de suelo aun son frías y el nitrógeno difícil de absorber.

La creencia convencional también dice que el abonado con altos niveles de fósforo en la caída de la hoja preparará la planta para el invierno aumentando su robustez. Sin embargo, no hay ninguna evidencia para apoyar esta teoría.

Yo, comienzo con un abonado equilibrado en primavera después de que las nuevas hojas comienzan a endurecerse y lo continúo en la caída y a principios del invierno.

Elementos minerales.

Los sustratos para inorgánicos son por lo general suelos bastante inertes y normalmente no tienen un sustrato “nativo”. En estas condiciones, las plantas a veces no pueden conseguir muchos de los microelementos que necesitan. Estos son, calcio, magnesio, azufre, hierro, zinc, cobre, manganeso, molibdeno, cobalto, y níquel. Por esta razón, lo mejor es usar un abono que contenga además de (NPK) trazas de estos microelementos.

Cualquier buen abono químico soluble los llevará, esto se indicará en el análisis que va sobre la etiqueta. Y si esto no va indicado, entonces puede estar seguro que estos microelementos no están presentes ya que cualquier fabricante que los incluya se preocupara de promocionarlo.

En este caso, la adición de algunas formas de abono orgánico puede ayudar a suministrar estos minerales, sobre todo si son subproductos animales o marítimos. La utilización de una pequeña cantidad de suelo limpio nativo (sin mucho material orgánico) también por lo general puede satisfacer esta demanda. Digo “sin el material orgánico” porque es la parte de la “arena” de roca la que contiene estos elementos que son minerales. Muchos de estos elementos estarán también presentes en el agua del grifo ordinaria. Por ejemplo, los tubos de cobre (donde aun existan) por lo general añadirán bastante cobre al agua, aunque sin un análisis químico de su agua de poco nos servirá saber que el agua contiene “algunos” de estos elementos.

No se sabe con precisión que cantidad de estos elementos minerales son necesarios para el crecimiento de una planta ya que además la cantidad varía con la especie. En general las cantidades son pequeñas, medidas en partes por millón. Las cantidades son de hecho tan pequeñas, que la carencia de un mineral específico es rara, pero esto a veces ocurre en mezclas de sustrato muy inapropiadas. La toma de cualquiera de las precauciones de arriba en general prevendrá de problemas en la mayor parte de los casos y especies, pero no en todos. Hay que tener en cuenta que algunos de estos elementos son necesarios como catalizadores para reacciones de la planta y son continuamente reutilizados.

El análisis de la etiqueta también declarará la fuente de los elementos minerales. Aunque está bien conseguir un abono con elementos minerales de cualquier fuente, la mejor fuente son los elementos “quelatados”. Esto es una formulación “orgánica” de los mismos y su ventaja es que esta forma está disponible para la absorción inmediata por la planta sin necesitar ninguna transformación intermedia. Además debido a esta fácil absorción las dosis pueden ser mucho menores cuando se trata de microelementos quelatados. Para poner un ejemplo, el Hierro añadido a un abono podría estar presentado como ‘ sulfato ferroso ‘ o ‘ Quelato de hierro ‘, o “Hierro EDTA” (es también una forma quelatada de este metal).

Quemaduras por abono.

Los abonos están diseñados para funcionar en un amplio espectro de tamaños de maceta y composiciones de sustrato siempre que se use siguiendo las recomendaciones. No hay ningún peligro de ‘quemar las raíces’ siempre que se sigan las indicaciones, pudiendo utilizarlos desde para un plantón con sus primeras hojas verdaderas, a un esqueje arraigado, o a un árbol de cuatrocientos años.

Cuando decimos que el abono ‘quema’ hablamos de un fenómeno químico que puede ser descrito como “ósmosis invertida (no inversa)”. La ósmosis es el fenómeno físico-químico que produce que el agua sea capaz de atravesar una membrana semipermeable de una célula siempre que la disolución de agua que hay dentro de la célula tenga una concentración de sales más alta que la del agua que hay fuera (a favor de gradiente). Es decir, mientras la concentración de la disolución aportada al suelo mediante el riego sea inferior que la concentración de sal de la célula, la disolución del suelo con sus sales (el abono y los minerales) serán transportados al interior de la célula y utilizados por la planta.

Cuando se prepara una disolución con una concentración más alta de sales que la concentración de la propia célula, el agua se pasará por osmosis de la célula al sustrato en vez de hacerlo al revés, y provocará la deshidratación y la muerte de las células de la raíz. Esto es una ósmosis “al revés” desde el punto de vista del funcionamiento normal para la planta.

Alcanzar una concentración capaz de hacer esto requiere preparar una mezcla muchas veces más fuerte que la recomendada para un abono soluble. Es más habitual ver este efecto cuando se añade demasiado abono sólido a la superficie de suelo o también en casos de que se use un agua extremadamente dura.

Otros efectos del sobreabonado.

Hay más efectos del sobre-abonado, que no son ‘quemaduras’. Estos son efectos sutiles e incluyen hojas demasiado grandes por exceso de nitrógeno, tallos débiles, entrenudos largos, baja resistencia a algunos hongos, baja resistencia a insectos.

El abonado deficitario tendrá igualmente efectos perjudiciales sobre la planta. Las plantas suficientemente fertilizadas crecerán de forma moderada, tendrán un atractivo color verde, y por lo general mostrarán salud excelente.

Efectos de la composición del sustrato.

La utilización de abonos solubles depende enormemente de la composición del sustrato. Los suelos altos en componentes orgánicos y arcillas tienden a “retener” las sustancias nutritivas y conservar las sales, requiriendo así niveles inferiores, o usos menos frecuentes del abonado. Por otra parte, los sustratos inorgánicos tienden a eliminar los nutrientes con mayor facilidad.

Abonado de plantas enfermas.

Un mito común es que las plantas enfermas o que se están recuperando de alguna enfermedad, o recién trasplantadas no deberían ser abonadas. La analogía que suele hacerse en este caso es la de no dar comida a un paciente o la de la no caer en la sobremedicación con vitaminas. Personalmente creo que la analogía apropiada debería ser la de que abonar la mitad o no abonar en absoluto es como no tomar sus medicinas, vitaminas y nutrición cuando usted está enfermo.

La concentración recomendada ha sido diseñada para producir una solución de sales en el sustrato con un rango de conductividad eléctrica específica. En este rango eléctrico es muy fácil para plantas recoger los iones necesarios de N, P, y K. No hay diferencia si la planta es un plantón, un esqueje recién arraigado, o una planta ya establecida. Todos ellos recogerán sustancias nutritivas más fácilmente de si se les alimenta en este rango de concentración de iones y por tanto con esa conductividad concreta. Una disolución de la mitad de sales, tendrá una conductividad eléctrica distinta y por tanto a la planta le será más difícil asimilar los iones de los distintos nutrientes.

No hay ninguna prueba que yo conozca de que el abono interfiera con el proceso de regeneración de raíces. La creencia de que el Abono ‘quema’ raíces jóvenes y sensibles no tiene ningún tipo de justificación ya que la ‘quemadura’ como ya se ha explicado depende del proceso osmótico y no de la edad de la pared vascular. El abono es tan necesario para la salud y el crecimiento de las raíces como del follaje. Si las nuevas raíces no pueden encontrar el abono disuelto en el sustrato, la planta robará sustancias nutritivas a tejidos existentes para abastecer de combustible el nuevo crecimiento. Y sinceramente esto no me suena a una fórmula adecuada para la recuperación tras una enfermedad.

Según mi experiencia es importante devolver a la planta a unas condiciones de cultivo correctas tan pronto como sea posible después del trasplante, la poda de raíz, o un problema fisiológico. Esto incluye el permitir a la planta que se seque ligeramente antes de regar, y seguir un programa de abonado regular, cuidar la temperatura del sustrato, introducir a la planta a niveles crecientes de luz en cuanto esta puede tolerarlo, y tener en cuenta que la circulación de aire sea buena.

Orgánico Vs inorgánico.

Los elementos principales necesarios para la nutrición de planta son como ya se ha dicho Nitrógeno, Fósforo, y Potasio. La fuente no le importa a la planta, las sales en última instancia serán empleadas por la planta exactamente de la misma manera.

La ventaja principal del abono orgánico es que libera el nitrógeno despacio. El nitrógeno es bastante soluble y se lava rápidamente fuera del sustrato por el agua a no ser que esté “sujeto” de alguna manera tal y como ocurre en el caso de los abonos orgánicos y abonos de liberación lenta. Como de todos modos abonamos las plantas con regularidad, no considero esto un gran problema. Los abonos de liberación lenta, liberan los nutriente de una manera similar al abono orgánico. Algunos tienen una capa de urea (el compuesto orgánico) que actúa para liberar las sales de forma lenta dentro de maceta. Pero por supuesto hay y habrá controversia sobre las ventajas adicionales de usar abonos orgánicos.

Personalmente, no me preocupo si alguien usa un Abono orgánico o inorgánico (químico). Mantengo que los que usan abono químico en última instancia hacen lo mismo que los que no, es decir proveen a la planta de los elementos esenciales.

No trato de conseguir que nadie cambie los abonos orgánicos por los inorgánicos. Lo único que intento es disipar la creencia que los abonos orgánicos son muy superiores dentro del sistema “totalmente artificial” de cultivo de una planta en maceta.

Y finalmente…

Mantengo que complicados esquemas de abonado no son ni de lejos más beneficiosos que un correcto conocimiento de cómo crece una planta para así poder manipular su crecimiento. La poda de brotes, el riego o las horas de sol directo son muchísimo más importantes que si una planta se abona con fertilizante de concentración 20-20-20, 18-6-12, o es alimentada con cualquier otro abono.

Todo lo anterior es necesario para entender cómo y porqué funcionan los abonos. Pero lo esencial es que, en general, todas las plantas pueden ser abonadas con un 20-20-20 soluble desde el primer nuevo crecimiento de primavera hasta cuando las temperaturas ya no pasan de los 12º.

Este articulo ha sido extraido y adaptado de http://www.evergreengardenworks.com/fertiliz.htm

Después de todo esto, me gustaría añadir que al regar con agua del grifo también estaremos una pequeña de los microelementos (calcio, magnesio, azufre, hierro, zinc, cobre, manganeso, molibdeno) necesarios para las plantas, de modo que estaremos complementando y mejorando, aun más, el abono que utilicemos.

Advertisements
This entry was posted in Rosales. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s